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El cristal rojo, o cómo zanjar la cuestión del uso del emblema

Juan Manuel Lafora Maside |   | Etiquetas:  emblema | Comentarios (2)  |  Visitas (885)

Si hay una organización que más haya discernido, y en la que más disensión haya existido en torno al uso de su emblema, ésa es sin duda la Cruz Roja. Es una pugna histórica en el seno de la organización, que empezó tempranamente, en cuanto ésta comenzó su labor humanitaria por los campos de batalla de la época, y que ha venido desde entonces generando diferencias dentro del Movimiento respecto al uso de signos distintivos distintos al de la cruz roja sobre fondo blanco. La cuestión, en principio, se zanjó con la aprobación, en diciembre de 2005, de un emblema adicional: el cristal rojo.

 

Es de señalar, en primer lugar, que la importancia del uso del emblema emana de una cuestión nada baladí, como es el hecho de su carácter protector en escenarios armados. En tal sentido, en la organización tradicionalmente se ha defendido el principio de unidad del signo distintivo, a efectos de evitar toda proliferación de aquellos y, en consecuencia, debilitar su finalidad protectora.

 

Dicha situación, la reivindicación de otros signos distintivos diferentes al de la cruz roja sobre fondo blanco por parte de diversas Sociedades Nacionales, encuentra su fundamento en la inserción de éstas como producto de las propias sociedades de procedencia, lo que conlleva una interpretación cultural distinta de diversos aspectos, y muy especialmente en los posibles significados del emblema. De esta forma, y pese a la tradicional reiteración en contra de la organización, muchas Sociedades Nacionales han visto en el emblema oficial un signo de carácter religioso, pretendiendo la sustitución de aquél por un símbolo de connotaciones religiosas o incluso políticas, acordes al país donde radique la Sociedad Nacional en cuestión.

 

Hasta 2005, el principio de unidad sólo tuvo una excepción, pero significativa. Efectivamente, en fecha tan tardía como 1929 se aprobó el reconocimiento e inserción de dos nuevos signos distintivos en el Convenio de Ginebra, la Media Luna Roja y el León y Sol Rojos, con el doble y pretendido sentido práctico de asumir lo que era ya un hecho consumado en diversas Sociedades Nacionales que usaban otros signos distintivos, y para evitar toda ulterior proliferación de signos diferentes a los reconocidos oficialmente. Ese precedente a la larga se volvió contra la organización, ya que, y pese a la justificación contraria, los dos principales signos distintivos del Movimiento eran fácilmente identificables con dos religiones monoteístas, lo que, pese a ser erróneo, caló como argumento en diversas Sociedades Nacionales.

 

Esta situación con el tiempo se volvió insostenible, dado que existían Sociedades Nacionales que hacían uso de signos distintivos distintos a los reconocidos en los Convenios de Ginebra, pero que tenían necesariamente que respetar las previsiones jurídicas de aquellos, lo que en escenarios con recurrente conflictividad se volvía una situación especialmente delicada. Esto fue singularmente significativo en el caso de la Sociedad de socorro israelí, la Magen David Adom, que desde los mismos orígenes del Estado de Israel venía reclamando el uso de un signo distintivo propio, el Escudo Rojo de David, en una zona siempre "caliente", y que requería de eficacia sin paliativos en la acción humanitaria de la organización, lo que con esta situación se ponía en peligro. Igualmente, existían otros casos en que, incluso, se reclamaba el uso del doble emblema.

 

Así las cosas, en el verano de 2000 se comenzó a plantear la posibilidad de introducir un nuevo signo distintivo que, siendo englobante a todas las Sociedades Nacionales, posibilitara la plena aceptación del mismo por aquellas. Se trataba, aun a costa de crear un nuevo signo, de cerrar el problema definitivamente, respetando al máximo el principio de unidad emblema. De esta forma, y tras esta primera iniciativa, se preparó la propuesta definitiva que, aprobada en la Conferencia Internacional de 2005, vio nacer el Protocolo III a los Convenidos de Ginebra, cuya razón de ser exclusiva fue la aprobación de un nuevo signo distintivo que, con carácter adicional, ayudara a consolidar su valor protector en contextos operacionales donde pudiera atribuirse erróneamente al mismo significación política o religiosa. Nació así el cristal rojo.

 

En aplicación de dicho Protocolo, las Sociedades Nacionales adaptaron su uso en 2006, resultando que, en lo sucesivo, no se exigiría a éstas el uso del emblema de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, sino de un "nombre y de un emblema distintivo conforme con las disposiciones de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales", lo que abre la vía a utilizar uno de aquellos dos o el nuevo Cristal Rojo bajo las previsiones de dichos Tratados, lo que posibilita incluso el uso combinado de signos distintivos, siempre bajo determinadas condiciones.

 

En resumen, el Protocolo III prevé las siguientes opciones a título indicativo:

 

      La utilización única de la Cruz Roja, Media Luna Roja o Cristal Rojo.

      La utilización de los signos distintivos de la Cruz Roja, la Media Luna Roja o una combinación de ambos, insertos en el Cristal Rojo.

      La utilización de otro signo distintivo distinto a aquellos que, inserto en el Cristal Rojo, cumpla con el doble requisito de haber sido utilizado de forma efectiva y por un periodo suficientemente largo como para ser identificado como el emblema de dicha Sociedad Nacional, así como haya sido comunicado diplomáticamente por los cauces previstos en el protocolo. En la práctica, esta situación solo afecta a la incorporación del Escudo Rojo de David.

 

Por lo tanto, las posibilidades de utilización del Cristal Rojo (obviando la posibilidad de uso del Sol y León Rojos) quedarían de la siguiente forma:

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En su vertiente protectora, el Cristal Rojo sólo puede utilizarse sin incorporar en él ningún emblema adicional. Es importante señalar que su uso es posible incluso para el propio CICR y la Federación Internacional, si las excepcionales circunstancias lo aconsejaran.

 

En definitiva, el Protocolo III aporta una solución práctica a un problema ya histórico en el seno de la organización, que no deja de ser salomónica aunque muy original. En futuros artículos ahondaremos sobre estas cuestiones.

 

Y tu, ¿qué piensas? ¿crees que el reconocimiento del cristal rojo solucionará la cuestión del uso del emblema en el seno de la organización? ¿crees hará más eficaz su labor, tanto en su carácter indicativo como protector?


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Comentarios (2)

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1 Yoel Centeno Idiáñez ha hecho un comentario el   Enlace permanente Ninguna valoraciónValoraciones 0

El cristal rojo es una posible solución al problema, aunque al llevar tan poco tiempo en circulación no creo que identifique a Cruz Roja tanto como sus tradicionales símbolos de la cruz y la media luna.

Personalmente creo que deberían olvidarse las connotaciones que evocan dichos signos pues lo realmente importante en esta organización es el altruismo y la ayuda a los necesitados, que se reflejan en los principios de CR.

El símbolo en lugares no conflictivos es una forma de reconocimiento sin mayor problema, mientras que en zonas conflictivas el emblema debe reconocerse perfectamente por cualquier persona con el fin de proteger a los integrantes de CR en labor humanitaria. Podemos debatir sobre qué símbolo deberíamos usar, pero considero que en el caso de conflictos internacionales aún deben utilizarse los tradicionales símbolos para distinguir a las personas, vehículos y similares pertenecientes a CR.

Un saludo desde Oviedo, buen blog Juan Manuel. Me alegro de haberlo encontrado.

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2 Juan Manuel Lafora Maside ha hecho un comentario el   Enlace permanente Ninguna valoraciónValoraciones 0

Gracias Yoel, por tus comentarios. Perdona que te responda tan tarde, pero por el momento tengo el limitante de publicar un único artículo por mes, y ahora estoy precisamente en colgar el siguiente.

Respondiendo a tu intervención, y compartiendo muchos de tus razonamientos, me permito introducir algún elemento más. El Cristal Rojo, efectivamente, creo que será un símbolo que haya de consolidarse para ser plenamente eficaz; el tiempo dirá, pero no obstante creo que el debate institucional podría también dirigirse a plantear la oportunidad de su introducción, pese a que su resultado, en principio, cierra de manera más o menos brillante una cuestión ya vieja en cuanto a su utilización. Me refiero a si el Movimiento va a tener que plantearse en un futuro, entiendo que más o menos lejano, la conveniencia de volver a retocar el asunto del emblema por cuestiones derivadas de la situación geoestratégica de una Sociedad Nacional. Hoy es Oriente Medio, y el asunto de Israel en el movimiento lleva muchos años coleando, pero quién sabe el día de mañana si otra región del planeta aconsejará hacer lo propio, en cuyo caso éste sería un precedente que favorecería repetir la jugada. En todo caso, entiendo, tal y como se ha hecho, que será esto muy difícil, casi diría que improbable, pero pone en evidencia la particular importancia y trascendencia del uso del emblema en nuestra organización, sobre todo en lo que en un contexto de conflicto se refiere.

A colación de aquello, lo siguiente, y no es otra cosa que el hecho de que "educar" ene l uso del emblema es tarea ardua y constante en el tiempo, y cuyos resultados son muy dispares dependiendo de la zona del globo donde nos situemos. De ahí que esté de acuerdo en tu visión, pero la matice desde la perspectiva de que su conocimiento universal creo no es tal, y requiere de ímprovos esfuerzos por parte, no solo de la organización, por difundir la misma. De hecho, no tienes más que echar un ojo a la sociedad española, la mayoría de la población reconoce el símbolo por lo que ve y percibe que hace la Sociedad Nacional, y todavía colea con fuerza la interpretación sanitaria histórica, pero no es tal con el matiz del uso del emblema en aplicación del DIH... es un tema complejo, y muy importante en regiones del globo muy concretas, como es el caso del continente africano, donde ha sido siempre un tema recurrente, pero ahí está y hemso de tenerlo siempre presnete.

Te agradezco de nuevo tus comentarios, y te animo a seguir el blog. Recibe un cordial saludo.

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