Antes de nada queremos aclarar para el lector, que Orzán es el nombre que recibe la playa –por cierto, bandera azúl- de La Coruña, con extenso arenal, dando cara al norte y que tras franquear el soberbio paseo marítimo de la ciudad, se ofrece, próxima, en el mismo centro, para disfrute de los y las amantes de la conjunción baño-playa, sobre todo y como es de rigor, del 15 de junio al 15 de setiembre de cada año.
Por el contrario, es playa batida con mar abierto y adecuada para la práctica del “surf”; lo que la hace en ocasiones –días de alerta naranja o roja- con sus mareas vivas, mar de fondo y de borrasca, peligrosa para personas no expertas; al carecer de socorristas, fuera de la temporada estival.
Lo que es una tragedia no lo vamos a explicar, por creer que es sobradamente conocida la palabra y sus funestas consecuencias. Máxime si adelantamos que en la madrugada del viernes 27, se perdieron cuatro vidas en tal lugar, en el que, en otro tiempo, otros momentos y otras circunstancias, es lugar de solaz esparcimiento y disfrute del ocio veraniego.
El caso es, que ya podemos ir al grano y decir que la preocupación por la juventud y sus usos y costumbres, mentadas repetitivamente quizás en este blog de CREFAT, así como la utilización desordenada o desmedida –quien lo sabe- del alcohol a veces con extrañas mezclas, pese a su uso legal. O –quien nos dice- si además, por intervenir el uso de drogas ilegales, por adolescentes, juveniles o maduros de ambos sexos, no resulta esta cantinela, igual a “la siembra en baldío” o un cansino “ladrar a la luna”
Se resume diciendo que varios jóvenes extranjeros, -parece que estudiantes eslovacos- becados por el programa Erasmus en Coimbra, Vigo, Santiago y La Coruña, se citaron en esta última nuestra ciudad para celebrar un encuentro festivo antes de finalizar el Programa.
A altas horas de la madrugada, el residente en La Coruña, buena persona y ejemplar estudiante, quizás eufórico tras la ingestión de las consiguientes copas, decidió, parece ser, meterse en el mar pese a la alerta naranja anunciada con reiteración por el servicio meteorológico.
El resultado se puede deducir puesto que una ola inesperada, pese a los esfuerzos de tres jóvenes policías nacionales, los cuales se esforzaban por disuadir y auxiliar al obstinado joven, fueron arrollados con él a las encrespadas aguas, sin que hasta ahora, hayan podido ser rescatados del mar. Exceptuado uno solamente de los policías que trataban de salvarlo, que fue rescatado ya cadáver.
Y henos aquí, una semana después del suceso, a una ciudad atribulada que tras tres días de luto decretado, lamenta la tragedia de un muchacho huésped de nuestra ciudad y que a punto de finalizar el curso, no regresará con vida a Bratislaba, su tierra.
Y a un Cuerpo como el de la Policía Nacional, que llora la actitud heroica de tres de sus miembros. Y además a una ciudadanía que ve con resignación la impotencia para el rescate de sus cuerpos, pese a la prolongada insistencia de la búsqueda con medios aéreos y marítimos; extendiendo la acción, a muchas millas de distancia en mar abierto, donde actúan las corrientes submarinas.
Y a continuación la moraleja.
La juventud es estupenda, pero irreflexiva. Es vigorosa y tenaz; pero osada.
La muestra es, que los ejércitos están formados por jóvenes, por que solo ellos, son capaces de asaltar un parapeto bajo una lluvia de balas.
Y bajo esa tónica, bascula su comportamiento.
Por mucho Bando Municipal que se difunda, se siguen concentrando para consumar el “botellón”
Pese a la repetición de que el tabaco y el alcohol son nocivos para la salud y que el “alcoholismo” existe; siguen fumando e ingiriéndolo respectivamente.
Conocen los efectos demoledores de las drogas ilegales, simples o asociadas, tras ver a los próximos hechos una pena y no desisten a probarlas, hasta sentirse atrapados.
Después de una movida orgiástica se bañan desnudos en la playa en la oscuridad y sin control… en verano o invierno. O en las fuentes públicas. ¡Que más da!
Claro está que son jóvenes y el Mundo necesita de su ímpetu para seguir avanzando.
Pero por favor; ímpetu sí; pero ligado a la reflexión. Thomas Velicki no la tuvo y se llevó con él a sus fallidos salvadores, Javier, José Antonio y Rodrigo.
Y termino diciendo, que tengo que confesar que cuando yo era joven y mi padre me decía aquellas palabras: “Si el viejo pudiera y el joven supiera…” no alcanzaba por entonces, a descifrar su verdadero significado.
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El tema inacabable de la droga tiene múltiples facetas; todas importantes y la de su relación con el VIH-SIDA mucho más; por cuanto viene no solo a agravar, si no a complicar aún más las consecuencias ya de por si espìnosas, del episodio drogodependiente.
Es cierto, que en lo que se refiere al “Virus de Inmunodeficiencia Humana SIDA”, son varias las vías de transmisión del virus. A saber: Por medio de las relaciones sexuales sin protección. De madre a hijo, si no se hace un seguimiento médico del embarazo, parto y lactancia. Y por el hecho –hemos dejado deliberadamente éste para el final- de compartir material –o sea, jeringuillas- de inyección de drogas.
Por supuesto la vía heterosexual es la principal vía de transmisión del VIH. Se estima según se indica en la información de mano, que un tercio de las personas que están infectadas no lo saben, por no haberse hecho nunca la prueba. Y estas personas por el hecho de no saberlo, pueden transmitir el VIH a sus parejas sexuales, dado que esta infección no suele dar síntomas.
Por ello, y puesto que en la actitud entre inconsciente y mecánica de promiscuidad que suscita el uso de las drogas, y cuyo uso propende a traspasar todas las barreras, suele dejarse de lado la protección más elemental; entre las cuales es el preservativo la más eficaz y de uso más sencillo.
Vamos pues a entrar un poco en el tema, sin ánimo de inmiscuirnos en materias que son de nuestra competencia, aunque lo hagamos con la sana intención de casi transcribir conocimientos y utilidades que pueden encontrarse en cualquier tratado o simple enciclopedia, al alcance del que busque información.
Digamos que el SIDA consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a infecciones y otros estados patológicos desarrollados, cuando el nivel de linfocitos T CD4 descienden por debajo de 200 células por mililitro de sangre.
Aunque ya por el año 1960 se detectó algún caso aislado de dicha enfermedad, fue en junio del año 1981 cuando se consideró ésta oficial, al reunirse los Centros para el Control y Enfermedades de Estados Unidos de América en conferencia de prensa, para informar sobre cinco casos de neumonía atípica ocurridos en Los Angeles.
Aunque para edulcorar un poco el tema, apuntemos que ya antes corría de boca en boca entre el vulgo, más como un chascarrillo que como una seria afirmación, que el Sida era algo introducido –se decía- por los Curas, para contrarrestar la liberalización sexual que llegaba a marchas forzadas.
Pero bueno; sigamos el hilo del tema que nos ocupa y digamos que hasta 1984 se sostuvieron diversas teorías sobre las posibles causas del SIDA, aunque la que contó con más apoyos fue la de que el SIDA era una enfermedad epidemiológica.
Así resultaba que en aquel tiempo las víctimas eran aisladas. Los niños no eran aceptados en las escuelas y se llegó a decir que era un castigo divino a los homosexuales.
Al principio se desdeñaba el uso del condón, por considerar éste, solo un método anticonceptivo, lo cual contribuyó a su rápida extensión sin control, entre los heterosexuales de Africa, el Caribe y Asia y al compartir agujas para inyección de droga y transfusiones de sangre.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) hoy las mujeres infectadas suponen un 50 por ciento del total de la población enferma.
La transmisión se produce por el intercambio de fluidos corporales como la sangre y las secreciones genitales.
No se transmite por la respiración, la saliva, por el contacto casual al dar la mano, abrazar, besar en la mejilla, masturbarse mutuamente con otra persona, o compartir utensilios como vasos, tazas o cucharas.
Si, es teóricamente posible que el virus se transmita entre personas a través del beso boca a boca, si ambas personas tienen llagas sangrantes o encías llagadas, aunque la saliva contiene concentraciones mucho más bajas que el semen y porque la saliva tiene propiedades antivirales que hacen que se destruya el VIH
Y si, se sabe –y es aquí a donde queríamos llegar- que el VIH se transmite seguro, en las relaciones sexuales sin protección y cuando se comparten agujas y jeringuillas entre usuarios de drogas inyectables.
Todas las organizaciones de prevención del SIDA advierten a los usuarios del riesgo de compartir jeringuillas, que usen otra sin estrenar y debidamente esterilizada para cada inyección.
Asimismo los profesionales médicos al cuidado de la salud y por supuesto los Centros y Asociaciones contra la droga, no solamente lo advierten, si no que facilitan nuevas jeringuillas.
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Borja Cardiel se asomaba ensimismado al pretil, en la orilla derecha del río Ebro, dando espalda a la Hospedería del Pilar. Y en abandono, veía fluir, de forma casi inconsciente, el agua caudalosa que dejaba una especie de susurro, a su paso.
Para el, aquella panorámica carecía de importancia por tenerla grabada desde siempre en su retina. Lo que atraía, no solamente su vista, si no también su atención, eran las imágenes que él solo era capaz de captar, en las irisaciones y reflejos que el agua propiciaba, en su encuentro con la enclenque luz solar de decembrina.
Borja, había rebasado ya la sesentena, estaba solo tras haberse separado de Miguela su mujer y se enfrentaba en este tiempo de la Navidad, con los recuerdos que retornan con viveza y cuando la soledad se hace más patente todavía.
Aquella visión fantasmagórica producto de su afectado cerebro, le producía quizás, unas sensaciones encontradas. Por un lado, lo que pudieron ser ocasiones de felicidad; frustradas por su mala estrella y por otro, la realidad deseable, que le encaminó desde su infancia, hacia una vida irregular.
Borja recuerda con una indescifrable mezcla indefinible de afecto y repudio a su amigo y compañero de pupitre, Carlos. Por él, a quien admiraba y en quien creía con la candidez de sus trece años, había caído en la tentación de probar aquellos -se decía- inofensivos porros, que lo que hacían, era aportar a su incipiente y aún no conformada masa cerebral, cierta euforia y una falsa confianza en si mismo; la cual, le proporcionaba cierta inhibición ante las reprimendas familiares, que empezaban a proliferar.
Es fácilmente comprensible que esto fue el comienzo de un interminable descenso por la pendiente.
Tras los porros, llegaron las papelinas, la escalada en el consumo de múltiples sustancias, las desavenencias con sus padres a causa del quebranto de su salud y de las exigencias dinerarias para la adquisición del producto; lo cual le llevó incluso a transgredir las reglas sociales por la utilización del hurto y el robo, para garantizar un consumo que ya se hizo inevitable.
Abandonó el hogar paterno y en la vorágine de su peregrinar sin sentido alguno, perdió a Carlos su amigo; enzarzándose con lo más irrecuperable de esta grey y recorriendo distintos lugares del país, cuyos nombres no caben en su maltratada memoria.
En el flujo y reflujo de sus estancias en Zaragoza su ciudad natal, conoció a Miguela coincidiendo con sus idas y vueltas camino de la problemática regeneración. Y de común acuerdo santificaron en la iglesia del Portillo, más que una unión, un pacto de amor, en el que Miguela, mujer agraciada y voluntariosa, además de poner en la balanza su cariño a toda prueba, puso un enorme compromiso en el empeño de apartarlo de la droga y hacer de Borja un hombre nuevo.
Y todo funcionó durante un tiempo. Tiempo que se pierde en la propia nebulosa y que Borja ya gastado física y anímicamente, no acierta a discernir.
Pasó por la cárcel y eso sirvió de detonante para que Miguela, tras múltiples y sucesivas reconciliaciones, decidiese a su pesar, seguir sola su camino. Aún a riesgo de que Borja se llevara un trozo de su corazón de esposa y madre frustrada.
Y así, dando tumbos, sufrió sus avatares; se peleó a veces con el “mono” sobrevenido por carencia de la droga; peregrinó; durmió al raso; mendigó; se enfrentó con sus iguales por un plato de comida o por conseguir prestada una “dosis” para poder continuar…
Y como el tiempo sigue andando y los ciclos de la naturaleza son inexorables, llegó este invierno, y con él, llegó la Navidad. Y la Navidad es amarga si no hay quien nos ayude a compartirla, e interpretarla
No está la Miguela… ni está Carlos, tan siquiera…
Solo están los supervivientes, con el solo bagaje de sus propios e incoherentes recuerdos.
Borja piensa ese día que contempla en abandono el discurrir del agua del Ebro, que la vida tiene semejanza con los ríos. Porque también éstos llevan flotando sobre su regazo lo que se deposita en él, hacia un futuro incierto.
Por ello la magia de la Navidad estriba en que inopinadamente, pudiera aparecer en su busca, en busca de Borja, tal vez Miguela, o puede que Carlos… o cualquier otra persona desconocida, incluso, que al ofrecerle su ayuda y compañía, le ayude a atenuar su soledad.
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Se acaba de celebrar en La Coruña y con bastante éxito por cierto, el XIV Congreso Estatal de Voluntariado el cual reunió a más de 1.100 voluntarios integrados en 80 entidades entre las cuales se hallaba por supuesto, la Cruz Roja Española, representada por la Cruz Roja de Galicia.
Fue oportuna esta celebración por cuanto coincide con el hecho de haber alcanzado a nivel nacional nuestra institución de Cruz Roja, la cifra de un millón de voluntarios.
Hay muchas formas de definir a un voluntario. A mi por ejemplo se me ocurre a bote pronto la que dice que “ la acción del voluntario es una actitud en la vida”. Hay otras muchas que, resumiendo, vienen a expresar la dedicación solidaria que la persona ofrece, en beneficio, o simple ayuda de los que la necesitan.
Y bueno; no sabría decir si aquello fue como un tsunami domesticado o como decimos en Galicia, una fiesta rachada; es decir, que el ambiente respirado era de juvenil alegría –aún entre los voluntarios más mayores- ; el afán de participación, las ganas de agradar, de informar sin restricción, de servir… porque todos los que estaban, -estábamos- habían respondido a una especie de llamada a banda, integral y espontánea.
Y allí, estábamos todos; jóvenes, maduros, mayores jubilados, empleados, trabajadores en paro, estudiantes, chicas, chicos, mujeres que generalmente ya no son tan necesarias en el hogar por tener a los hijos criados… Todos y cada uno en su respectiva ONG o Asociación, dedicados a las funciones más diversas del voluntariado: emergencias, centros de día, tele-asistencia, acompañamiento de discapacitados, ayuda a domicilio, familias acogedoras de menores… y por supuesto voluntarios dedicados a prevenir las Toxicomanías.
Porque el voluntario y voluntaria solidarios en su afán de ser útiles, se adaptan a cualquier modo que implique un servicio a la comunidad.
Y si ayer -invocando a Fray Luís de León- veníamos refiriéndonos a aquellos que exclusivamente, en colaboración con los técnicos y facultativos prestaban su atención a las Toxicomanías, en los diversos estadios del problema, hoy, haciendo una finta obligada por la actualidad y la importancia del caso, hemos de referirnos a todos en conjunto. Porque la realidad, es que no hay quien los distinga; ya que al voluntario, satisfecho de su condición, le basta su intimísimo orgullo personal.
Y hoy, vuelto ya a nuestra parcela, en la que tan a gusto nos desenvolvemos, digamos que el voluntario de Cruz Roja Española, está avalado además por un documento fehaciente, como es, el “Decálogo de acción voluntaria”
Son diez puntos, de los cuales en el primero, se fija la intención de la Cruz Roja de aliviar el sufrimiento humano y mejorar la vida de los más vulnerables. En los cuatro siguientes, se afirma la indeclinable condición del voluntario como servidor del prójimo Y en los cinco siguientes, se expresan sus capacidades y habilidades, para poder desarrollar su labor con eficacia a cambio solamente del afecto personal.
Por ello hoy, sin olvidar que nuestra labor preferente está en la dedicación machacona del tema de la droga, hemos querido dedicar ambos, recuerdo y homenaje al meritorio voluntario desconocido; en la conciencia que algunos de los que cruzaron sus palabras con nosotros, estaban inmersos en la labor cotidiana de atención, en algún punto de España, al drogodependiente, en sus diversas fases.
Y ya finalmente expresar mi favorable opinión sobre la utilidad de los Congresos y más, de este “XIV Congreso Estatal de Voluntariado” celebrado en La Coruña, en donde para redondear el tema, hemos de decir llenos de íntimo orgullo, que en estas Jornadas que se me antojan a mi, como una especie de aquelarre, se dieron cita con los voluntarios, los mejores y más capacitados Ponentes del Reino.
Y mención especial, para SS. AA. RR. los Príncipes de Asturias quienes se allegaron a La Coruña a clausurar el Congreso y a entregar los Premios merecidos.
Nuestra enhorabuena a los premiados y muy especialmente al Dr. José Fernández Pernas, Presidente y excelente Conductor de la Asociación Benéfica RENACER de La Coruña, por el Premio Estatal al Voluntariado.
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Me siento ante la hoja de papel que yo pretendo colmar con el fruto de mis evasiones y en un impulso casi mágico, traigo a colación lo que de manera cíclica y sistemática pugna por aflorar a través, no solo de mi mente, si no incluso, de los poros de mi piel.
Hoy es el día, que yo dedico a mis amargas elucubraciones sobre temas relacionados con el preocupante esquema de la droga; en la que a semejanza de un mosaico plagado no de grises, si no más bien de marrones, plasman en mi subconsciente, la serie de factores que en conjunto intervienen en el cuadro, con los tintes de un recio y agresivo, aguafuerte.
Le doy vueltas al asunto y ante mi, aparecen en tropel y desordenadamente quizás: Personas a favor –los narcos y pequeños traficantes- Personas interesadas o indiferentes –los drogodependientes en sus distintos grados-
Personas en contra –familiares, allegados, personal sanitario, prevencionistas, personas comprometidas y otros en los que podemos encuadrar a los servidores de la ley-
Y ello, es capaz de provocar en mí y posiblemente en cualquiera, un estado latente de triste impotencia que yo hoy, hilvanando unos versos, dejo aquí a continuación:
LA REALIDAD DE LA DROGA
¡Oh Dios! ¿Que es esa pócima que nos incita
y nos hace tributarios¿
¡Que nos llama y nos atrae solícita y mimosa,
hasta hacernos sus esclavos¡
¿Es acaso un manjar del cielo, o del infierno;
o una diabólica mixtura?
¡Quizás sea, un extraño néctar, capaz de obnubilar,
nuestras mentes inmaduras!
¡Oh infelices mortales que cedemos al engaño,
víctimas de la impostura!
Atraídos por el verso fácil, del canto de sirenas;
impulsados, hacia fatal singladura!
¿Qué sentimos, al rodar por la pendiente, camino
del lóbrego e insondable abismo?
¿impaciencia, desesperación, lujuria, hartazgo…
o, mero y simple inconformismo?
¡Ya está; ya hemos libado, el dañino y amargo cáliz,
de la miel ácida del vicio!
¿Hasta cuando; hasta donde arrastraremos esta cruz,
mutada en peremne sacrificio?
¿Quién nos librará de tan férreas e infames ataduras?
¿cómo salir de esa encrucijada?
¡Solamente nuestra voluntad y nuestro firme deseo,
del regreso, al principio de la nada!
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En el día de hoy inicio esta nueva aportación al Blog de CREFAT, (Fundación para la Atención a las Toxicomanías) en la creencia de que vosotros, los que tengáis el humor y la paciencia de leerme, vais a compartir conmigo la preocupación sobre el tema.
Aquella fracción de la sociedad en la que yo ocupo un modesto espacio, y que vivía hasta ahora preocupada por las lacras derivadas directamente del uso y del abuso de la droga –ilegal o legal, sin distingos- por cuanto afectaba sobre todo a la integridad saludable de las personas, las cuales acaban por transformarse en un despojo humano por la disminución o pérdida de sus facultades psíquicas y físicas, más otras consecuencias derivadas; hoy obligados, a ampliar el campo de nuestra perspectiva, hemos de modificar el “chip” y asimilar que el fenómeno que se presenta ante nosotros, es más grave todavía.
Nos dolíamos, ante la vista de adolescentes o jóvenes adultos; o adultos ya maduros, enfermos tambaleantes asediados por la droga –sin distingos- o familias desestructuradas, por la consecuente presión ejercida sobre ellas por el usuario.
Personas que se han desvinculado del círculo familiar y abandonado el techo de su hogar; o que han dejado los estudios; o cercenado un proyecto juvenil de noviazgo o matrimonio, o simplemente de pareja; o de negocio… En fin; personas convertidas en fantasmas ambulantes.
Jóvenes que han perdido su arrogancia varonil y su personalidad. Mujeres que han dejado en el camino su apostura y su belleza para mutarse en sombras difusas de su estampa original.
O también, familias dispersas por el acoso despiadado de los drogodependientes necesitados de un chorreo incesante de dinero, para paliar los efectos propiciados por el “mono”.
Y cuando creíamos que todo estaba visto. Que habíamos llegado a la meta del desatino cruel, nos damos de bruces con “el más cruel todavía”; nos damos de bruces con la sinrazón.
Porque la droga, además de los efectos psicotrópicos que ejerce sobre la persona que emprende el camino de su destrucción, produce –digamos- efectos colaterales que compiten en importancia con aquellos otros que motivan su ilegalización.
Las informaciones de los medios procedentes de México y que nos hablan de inseguridad en las calles, de los asesinatos múltlipes de periodistas, agentes del orden o clanes competidores del narcotráfico, donde operan hasta siete cárteles, no pueden ser más elocuentes. Sin que hasta la fecha haya sido encontrada la forma de poner coto a estos desmanes, dándole a la sociedad la paz y el sosiego merecido.
Igualmente las noticias de Colombia; un país que se desangra desde hace más de sesenta años en una lucha interminable. Guerra abierta entre el ejército regular y las llamadas fuerzas revolucionarias, ambas las cuales se disputan la posesión y el dominio de la Droga.
Sin olvidar que las verdaderas víctimas, por ser en muchos casos ajenos al problema, son los campesinos. En el día de hoy inicio esta nueva aportación al Blog de CREFAT, (Fundación para la Atención a las Toxicomanías) en la creencia de que vosotros, los que tengáis el humor y la paciencia de leerme, vais a compartir conmigo la preocupación sobre el tema.
Aquella fracción de la sociedad en la que yo ocupo un modesto espacio, y que vivía hasta ahora preocupada por las lacras derivadas directamente del uso y del abuso de la droga –ilegal o legal, sin distingos- por cuanto afectaba sobre todo a la integridad saludable de las personas, las cuales acaban por transformarse en un despojo humano por la disminución o pérdida de sus facultades psíquicas y físicas, más otras consecuencias derivadas; hoy obligados, a ampliar el campo de nuestra perspectiva, hemos de modificar el “chip” y asimilar que el fenómeno que se presenta ante nosotros, es más grave todavía.
Nos dolíamos, ante la vista de adolescentes o jóvenes adultos; o adultos ya maduros, enfermos tambaleantes asediados por la droga –sin distingos- o familias desestructuradas, por la consecuente presión ejercida sobre ellas por el usuario.
Personas que se han desvinculado del círculo familiar y abandonado el techo de su hogar; o que han dejado los estudios; o cercenado un proyecto juvenil de noviazgo o matrimonio, o simplemente de pareja; o de negocio… En fin; personas convertidas en fantasmas ambulantes.
Jóvenes que han perdido su arrogancia varonil y su personalidad. Mujeres que han dejado en el camino su apostura y su belleza para mutarse en sombras difusas de su estampa original.
O también, familias dispersas por el acoso despiadado de los drogodependientes necesitados de un chorreo incesante de dinero, para paliar los efectos propiciados por el “mono”.
Y cuando creíamos que todo estaba visto. Que habíamos llegado a la meta del desatino cruel, nos damos de bruces con “el más cruel todavía”; nos damos de bruces con la sinrazón.
Porque la droga, además de los efectos psicotrópicos que ejerce sobre la persona que emprende el camino de su destrucción, produce –digamos- efectos colaterales que compiten en importancia con aquellos otros que motivan su ilegalización.
Las informaciones de los medios procedentes de México y que nos hablan de inseguridad en las calles, de los asesinatos múltlipes de periodistas, agentes del orden o clanes competidores del narcotráfico, donde operan hasta siete cárteles, no pueden ser más elocuentes. Sin que hasta la fecha haya sido encontrada la forma de poner coto a estos desmanes, dándole a la sociedad la paz y el sosiego merecido.
Igualmente las noticias de Colombia; un país que se desangra desde hace más de sesenta años en una lucha interminable. Guerra abierta entre el ejército regular y las llamadas fuerzas revolucionarias, ambas las cuales se disputan la posesión y el dominio de la Droga.
Sin olvidar que las verdaderas víctimas, por ser en muchos casos ajenos al problema, son los campesinos, sometidos previamente a las más crueles vejaciones y torturas.
Y por añadidura, en cualquier rincón entre los más apartados y sórdidos del Mundo, nunca falta el asesinato resultante de un ajuste de cuentas entre narcos; bien pertenecientes a clanes rivales o a alguien que se aparta del particular código de conducta establecido.
Y ya para colmo, por el carácter confuso y exógeno de la liturgia de la droga, su incidencia sobre la mujer a modo de efecto colateral, de la violencia machista, la cual conlleva la serie sucesiva de agresiones físicas y repetidos asesinatos, realizados por los agresores bajo los efectos perniciosos de la droga.
Que unas veces es la substancia estupefaciente e ilegal y otras, es simplemente el ofensivo aunque aparentemente familiar alcohol.
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Anda alborotado el gallinero por la ciudad de La
Coruña. Y ello, porque los actores que intervienen bien de forma principal o secundaria, en la movida del llamado “botellón”, no aciertan a lograr el acuerdo deseado. La mudanza política, está en
sus albores y se me antoja a mi, que es como
si los gestores y los gestionados, quisieran batirse en un terco e inacabado
pulso.
Por un lado están los jóvenes; por otros la autoridad municipal;
por el otro, los pacíficos vecinos y finalmente,
están también en desacuerdo los servicios contratados de limpieza.
Vayamos con los jóvenes y empecemos por los
adolescentes. Esos seres estimados y encantadores que empiezan a vivir
conscientemente, aunque sometidos a un patrón que ellos mismos se han forjado.
Unas veces adoptando el rol de sus ídolos y otras, convencidos de que es su
propia idea de la vida, la que debe de prevalecer sobre todas las demás. Y
sin embargo, víctimas propiciatorias de
los efectos del alcohol, por creer que puede ayudarlos a reafirmar su
personalidad.
Y luego están los jóvenes –digamos- emancipados. Los
que conscientes de su responsabilidad y de los efectos nocivos del alcohol se
abandonan a él, para desinhibirse y si
acaso, para avivar la locuacidad y
–valga la palabra- el “ligoteo”. Olvidando por supuesto ciertos
convencionalismos socio-sanitarios y con
el convencimiento de que dada su indudable capacidad formativa y su desarrollo,
serán ellos los destinados a arbitrar el futuro.
Y a continuación parémonos en la autoridad -“autoritas o potestas”, como dirían los
romanos- comprometida con la reafirmación de su actitud ordenancista, como
corresponde a un buen gobierno dispuesto a conciliar posiciones contrapuestas
que en principio pueden parecer dudosas,
pero que obligan quizás, por promesa electoral.
No es fácil emprender esta desagradable tarea, cuando
hay en juego varias fuerzas de distinto signo
que vienen a afectar a nuestra
juventud; a la que se quiere preservar de la merma del caudal ético que se les supone y a la vez del
menoscabo de su salud física y mental.
Porque, decir otra vez que la ingestión desordenada y
sistemática de alcohol, asociada quizás demasiadas veces, a substancias reforzadoras de la pretendida acción, desconocidas, adulteradas
y siempre tan nocivas, es, aparte de perseverante, como una gratificante obra
de chinos.
La autoridad está inquieta por la tozudez mostrada en
la ocupación de espacios públicos ornamentales, versus, jardines, fuentes y monumentos y también, el deterioro del
mobiliario urbano, como bancos y papeleras, incluido el desaguisado floral, los
cuales al amanecer presentan notables desperfectos y que abocan a las
maltrechas economías municipales a importantes desembolsos.
Precisamente esta temporada parece que le ha tocado el
turno, a las manecillas del mismísimo reloj floral, sito en los jardines de
Méndez Núñez, las cuales están pasando reiteradamente por el taller de
reparaciones.
Y ahora, los vecinos. Los pacíficos ciudadanos que
intentan conciliar el sueño reparador –en muchas de las veces de personas
mayores o con achaques- implicados en
esta bullanguera y ruidosa expansión que en La Coruña, como en otras
ciudades españolas se producen; sin acertar a comprender como pese a las
protestas, esta especie de rebaño permanece insensible a la perturbación que
crea de manera continuada.
Y ya para terminar este relato lastimero que casi es
como una especie de “reality show” que
se repite sin solución aparente, aludimos a los servicios de limpieza citados
al principio.
Pues si; éstos se quejan de que después de la jornada
de trabajo nocturno habitual, tienen que dedicar las “amanecidas” de los fines
de semana, al aseo de esta especie del “palenque” en el que ponen a prueba su
resistencia; previa la retirada de las toneladas de basura que nuestros
admirados jóvenes dejan sin recato; no se sabe si por impremeditado abandono, o
si lo hacen a semejanza de los irracionales; para marcar así el territorio.
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Tenemos
que reconocer, no aunque nos duela, si no aunque nos escueza un poco, que los
españoles de los que en algún momento se dijo, que éramos la reserva de
Occidente, somos una raza… con sus particularidades.
Estamos
llenos de contradicciones.
Somos
solidarios y al mismo tiempo hay momentos en que no parece importarnos mucho lo
que nos rodea. Nos gusta el orden y toleramos fácilmente, la algarada juvenil,
puesta en escena días pasados, con las
“novatadas”. Reconocemos los efectos del alcoholismo y soportamos casi con
espartana indiferencia el ritual del
“botellón”
Bueno;
pues igual que en una lección de música, pasemos a tocar una variación sobre el
mismo tema.
Nuestro
país, España, es una zona de buenos “caldos”.
Los
Riojas, los Albariños, los vinos Finos andaluces, los del Priorato, los de
Cariñena, los de la Ribera del Duero y otros más, sin duda no solamente buenos
si no buenísimos, pero que su larga relación, ampliaría esta nómina, sin
conseguir siquiera su propaganda, por no ser éste el lugar más adecuado.
No
hace falta decir aunque lo hagamos, que nuestra producción vinícola por la
gracia del sol y el sedimento de nuestras
más diversas tierras, constituye una reserva económica acreditada e
importante. que los responsables tienen
no solo que cuidar, si no también, que publicitar a bombo y platillo.
Y
aquí viene la contradicción si yo digo que nuestro país, España, tiene otra
reserva también muy importante; más sin duda, cual es la juventud. Y esta juventud es la que va
a hacerse cargo del testigo; la que por obra de la demografía, está destinada
en ciclos sucesivos, a gestionar el país de nuestros pecados.
Y
esta juventud es, la que desde las altas instancias de los Gobiernos que se
suceden, se supone que con la mejor intención y con mejor o peor acierto, se trata de instruir,
culturizar, y cuidar en el aspecto sanitario
y de salud.
Y
esta misma juventud es, la que ensimismada en los cantos de sirena; la que inmersa en falsos
paraísos, bien por falta de expectativas;
o bien por ver inaccesible el horizonte; o también por que la transgresión de
la norma le va de perlas a los jóvenes, dan ocupación quehacer y quebraderos de cabeza a cuantos
preocupados por lo que afecta a la
salud, desearían verla alejada del alcohol.
O
mejor aún, de los sabrosos e inigualables “caldos” que nos acreditan y
enorgullecen.
Pero
la contradicción está servida.
Los
paquetes de cigarrillos, por ejemplo, dicen en negrita y fuente 18, que el
tabaco puede matar, exhibiendo incluso radiografías reales sacadas, seguramente de historiales clínicos, pero… se sigue vendiendo por sus pingues
beneficios para el propio Estado.
En
la página par de los periódicos de gran difusión, aparece a toda plana la
imagen de una adolescente tirada en el suelo inconsciente y se supone que
ebria, con su correspondiente leyenda execrando el alcohol. Y más adelante en
página impar que es la que más se cotiza, por constituír una atracción para
la vista, se ven las fotografías a todo
color de una nueva o remozada Bodega vinícola. También respetable fuente de
ingresos y prestigio de Marcas de nuestro país.
Y
este es nuestro dilema; el que pone frente a frente dos actuaciones lógicas y
legales difíciles de conciliar, la del ocio, la de la atracción del Turismo, la
de la exaltación de ese patrimonio natural, nuestro “-sol de España
embotellado-” que dicen algunos y la prevención del alcoholismo.
Parece
ser que por los devaneos del cambio climático, la cosecha de uva de este año ha
sido insólita y abundantísima; como no se recuerda en mucho tiempo.
Y
la verdad es que muchos entre los que me incluyo, desearíamos fervientemente
que no aumentase en la misma proporción, la cosecha de jóvenes adolescentes
adictos al alcohol y futuros pacientes de nuestra renqueante Sanidad Pública.
Probemos
–haciendo uso de una frase prestada pero que viene muy bien para el caso, cual
es, “reducción del daño”- a conciliar
nuestro orgullo nacional como es el vino, con la salud de los jóvenes,
partiendo su iniciación por supuesto, del seno familiar.
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Tenemos
que reconocer, no aunque nos duela, si no aunque nos escueza un poco, que los
españoles de los que en algún momento se dijo, que éramos la reserva de
Occidente, somos una raza… con sus particularidades.
Estamos
llenos de contradicciones.
Somos
solidarios y al mismo tiempo hay momentos en que no parece importarnos mucho lo
que nos rodea. Nos gusta el orden y toleramos fácilmente, la algarada juvenil,
puesta en escena días pasados, con las
“novatadas”. Reconocemos los efectos del alcoholismo y soportamos casi con
espartana indiferencia el ritual del
“botellón”
Bueno;
pues igual que en una lección de música, pasemos a tocar una variación sobre el
mismo tema.
Nuestro
país, España, es una zona de buenos “caldos”.
Los
Riojas, los Albariños, los vinos Finos andaluces, los del Priorato, los de
Cariñena, los de la Ribera del Duero y otros más, sin duda no solamente buenos
si no buenísimos, pero que su larga relación, ampliaría esta nómina, sin
conseguir siquiera su propaganda, por no ser éste el lugar más adecuado.
No
hace falta decir aunque lo hagamos, que nuestra producción vinícola por la
gracia del sol y el sedimento de nuestras
más diversas tierras, constituye una reserva económica acreditada e
importante. que los responsables tienen
no solo que cuidar, si no también, que publicitar a bombo y platillo.
Y
aquí viene la contradicción si yo digo que nuestro país, España, tiene otra
reserva también muy importante; más sin duda, cual es la juventud. Y esta juventud es la que va
a hacerse cargo del testigo; la que por obra de la demografía, está destinada
en ciclos sucesivos, a gestionar el país de nuestros pecados.
Y
esta juventud es, la que desde las altas instancias de los Gobiernos que se
suceden, se supone que con la mejor intención y con mejor o peor acierto, se trata de instruir,
culturizar, y cuidar en el aspecto sanitario
y de salud.
Y
esta misma juventud es, la que ensimismada en los cantos de sirena; la que inmersa en falsos
paraísos, bien por falta de expectativas;
o bien por ver inaccesible el horizonte; o también por que la transgresión de
la norma le va de perlas a los jóvenes, dan ocupación quehacer y quebraderos de cabeza a cuantos
preocupados por lo que afecta a la
salud, desearían verla alejada del alcohol.
O
mejor aún, de los sabrosos e inigualables “caldos” que nos acreditan y
enorgullecen.
Pero
la contradicción está servida.
Los
paquetes de cigarrillos, por ejemplo, dicen en negrita y fuente 18, que el
tabaco puede matar, exhibiendo incluso radiografías reales sacadas, seguramente de historiales clínicos, pero… se sigue vendiendo por sus pingues
beneficios para el propio Estado.
En
la página par de los periódicos de gran difusión, aparece a toda plana la
imagen de una adolescente tirada en el suelo inconsciente y se supone que
ebria, con su correspondiente leyenda execrando el alcohol. Y más adelante en
página impar que es la que más se cotiza, por constituír una atracción para
la vista, se ven las fotografías a todo
color de una nueva o remozada Bodega vinícola. También respetable fuente de
ingresos y prestigio de Marcas de nuestro país.
Y
este es nuestro dilema; el que pone frente a frente dos actuaciones lógicas y
legales difíciles de conciliar, la del ocio, la de la atracción del Turismo, la
de la exaltación de ese patrimonio natural, nuestro “-sol de España
embotellado-” que dicen algunos y la prevención del alcoholismo.
Parece
ser que por los devaneos del cambio climático, la cosecha de uva de este año ha
sido insólita y abundantísima; como no se recuerda en mucho tiempo.
Y
la verdad es que muchos entre los que me incluyo, desearíamos fervientemente
que no aumentase en la misma proporción, la cosecha de jóvenes adolescentes
adictos al alcohol y futuros pacientes de nuestra renqueante Sanidad Pública.
Probemos
–haciendo uso de una frase prestada pero que viene muy bien para el caso, cual
es, “reducción del daño”- a conciliar
nuestro orgullo nacional como es el vino, con la salud de los jóvenes,
partiendo su iniciación por supuesto, del seno familiar.
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No
intento presumir aunque lo parezca, pero los últimos
veintiseis años de
mi
vida -guardarme el secreto, ya que tengo solo 85- se los he, y sigo, dedicando a la Cruz Roja.
Y ello por simple, aunque pleno y total convencimiento.
He
desarrollado muchas actividades a un lado y otro de esa línea divisoria, que
marca el servicio de a pie, hasta llegar
a la mesa de trabajo y más tarde, a la de despacho, como máxima aspiración del
que llega impulsado por el solo afán de servir, sin aspirar a más.
He
conocido a mucha gente muy valiosa en los distintos niveles a lo largo y ancho
de nuestra geografía; personas que donaban su tiempo –se ha dicho siempre que el
tiempo es oro- y que ponían todo su saber, para que la idea que Henry Dunant
plasmó en nuestra querida Institución, lograse
alcanzar la más altas cotas de efectividad y de prestigio.
Y
he concluido al cabo de los años, que ello se debe a la constitución de un buen
equipo. Pues el que crea, diseña y planifica un gran programa, fracasa
totalmente si carece de sus colaboradores o del hombre de a pie; del operario, que materializa
con sus manos o su esfuerzo físico la
idea programada.
Estamos
a punto de iniciar un período electoral y muchos de los temas programáticos, se
deberán a un equipo en el que intervendrán expertos en las materias más
diversas. Algunas de las cuales, se referirán a un asunto y otras al igual que en una labor de orfebrería, serán
debidamente elaboradas para que puestas en boca del elegido, harán que cual
iluminados, los votantes nos inclinemos en tal o cual sentido.
Y
que casualidad, que yo me he dado cuenta que con el Director Gerente de nuestro
Patronato CREFAT, mi buen amigo Pablo, somos los animadores exclusivos de este
Blog, que aspira a convencer y poner en movimiento, a mucha gente que de seguro,
desea que esta labor callada pero tenaz que hemos emprendido, de sus frutos.
Tenemos
que formar un gran equipo. Un equipo de ambos sexos, de “jóvenes agresivos y
suficientemente preparados” –JASP, se llamaron un día- que los hay y mayoritariamente
en Cruz Roja, para que colaboren con nosotros en la confección de estas páginas
que pretenden una labor social inexcusable.
Porque
nadie mejor que la actual juventud, la que vive los problemas latentes desde -digamos-
primera fila de pista y que conoce las
carencias o excesos de sus semejantes,
para incidir en el problema.
Los
mayores, podemos aportar nuestra inestimable experiencia, útil para coordinar
ideas y actitudes, pero siempre basadas en el modelo a escala natural del uno
es a uno, y real sin sofisticaciones.
Tengo
la sospecha de que nuestro blog interesa y bastante a personas insospechadas, por ello es preciso
rejuvenecerlo, aportar ideas nuevas para
que este, no llegue a resultar un compendio de conceptos que se repiten machaconamente, hasta que pueda
parecer un producto elaborado con unas
anteojeras.
Por
supuesto, ello no significa por mi parte dejadez o pérdida de ardor; ya que la
comunicación en general para mi y la que sigo a través de estas páginas, es
fundamental y evasiva. Quiere esto decir que la colaboración entre mayores y
jóvenes en equipo, no solamente es importante, si no que además, es fundamental.
Por
tanto, yo quiero invitar a formar equipo, a participar en este proyecto, en este
Blog que lleva dos años de vigencia a los y las jóvenes de Cruz Roja para que nos
ayude integrándose en el mismo.
Ya
saben; hablaremos o escribiremos -lo
mismo da- de las drogas duras y blandeas, legales e ilegales y de lo que las
circunda. Y también de las personas afectadas; aunque hoy por excepción. No
hayamos nombrado ni a unas ni a otras. Quizás por que era obvio. Pero de
verdad; necesitamos la colaboración juvenil para que nuestra lucha, aunque incruenta, sea veraz, útil y beneficiosa para el numeroso grupo de
afectados.
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He leído una novela muy interesante titulada “EL PODER DEL PERRO”, escrita por Don Winslow. Y he de decir, que lo hice atraído por su título; dado que a mí me gustaron desde siempre los animales y particularmente el perro, por su inteligencia y fidelidad.
Para confirmar este aserto, voy a relatar una anécdota que quizás no tiene gracia, pero que es real como la vida misma.
“Cuando yo empecé hace muchos años -tantos que casi me he olvidado- a ejercer mi profesión fuera del lugar de mi residencia habitual, en un entorno rural distinto y distante, albergaba la idea de hacerme con un perro –no sabía cual- que me acompañase en y las idas y vueltas del trabajo.
Pero he aquí que esa previsión no realizada de inmediato, por mor del destino fue adormeciéndose en mi subconsciente, porque en mis años jóvenes mis prioridades iban en otra dirección.
Me eché una novia, la que hoy es mi mujer desde hace cincuenta y nueve años, a la que un día, próximos a contraer, en uno de nuestros paseos le expresé aquella idea del perro, que permanecía oculta en un rincón de mi cerebro.
Su respuesta fue tajante:
-el perro o yo.
Y la verdad es que sin pensarlo ni un instante, me decidí por ella; de lo cual no estoy en nada arrepentido”
Siguieron gustándome los animales, en particular los perros, pero deseché la idea de traerlo a casa después de convencerme de que diariamente hay que pasearlo, aunque sea el perro el que pasea al amo, por lo menos dos veces –mañana y noche- sin apelación posible, que dejan el pelo por la casa, y que tras cogerles gran cariño cuando inevitablemente se mueren, se lleva uno un disgusto enorme.
Pero volviendo a la novela, el título me espoleó. Quería saber cual era “el poder del Perro”
Me leí 719 páginas de un tirón; pero del perro, como animal de compañía… no se dice nada en absoluto.
Se trata de una novela editada en México, muy fuerte, cruda hasta la saciedad, relacionada con el mundo del narcotráfico que obtuvo el reconocimiento de los lectores y de la crítica, allí donde se ha publicado.
Por su supuesto la intención del autor es la de execrar el comercio y el uso de la droga, aunque para ello tenga que sacar a la luz las interioridades del problema y exponer con crudo realismo los más bajos instintos para luego establecer la consiguiente moraleja.
La síntesis de la novela tras su lectura es la siguiente:
Se desarrolla en los años 1970 en la que el gobierno de los Estados Unidos libraba una batalla sin cuartel contra el narcotráfico en el vecino país Mejicano. Un joven agente de la DEA llamado Art Keller, de origen hispano no tarda en obtener resultados y acabar con el patrón local. Un error fatal. El nuevo heredero del imperio del narcotráfico es Adán Barrera y ambos saben como ha llegado a serlo.
Encadenados a la misma guerra se hallan una bella prostituta de alto “Stánding” llamada Nora Hayden, experta en enloquecer de pasión a los hombres que caían bajo sus redes. Otro personaje, el Padre Parada, sacerdote católico confidente de Nora y empeñado en ayudar al pueblo y Billy Boy Callan que es un muchacho taciturno convertido en asesino a sueldo por azar. Campesinos tranformados en narcovaqueros, una mafia al puro estilo italoamericano, una jauría de irlandeses armados, unos policías corruptos, un soplón con el sugerente nombre de Mamada y un santo milagrero, conforman el universo de este “triller” épico, coral y sangriento sobre la búsqueda de la redención.
Como resultado, se nos presenta ante nuestros ojos, un estudio novelado de lo que el narcotráfico consigue en la destrucción de las familias, las personas, los ideales… en su desbocada carrera hacia la náusea.
Como decía James Ellroy y diríamos los que nos afanamos por paliar de alguna forma el daño, referido éste a su etapa más primaria:
“Esta novela es una hermosa visión comprimida del Infierno”
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Casi
finaliza el Verano y la periodista Carmen Quintela, nos ofrece desde las
páginas de “El País” del pasado día 2 de setiembre, más que el tema para este
“post” que fluye desde La Coruña en aras de la lucha contra la droga, el pretexto
para confirmar, tras las visitas
efectuadas por mi durante este verano a ese lugar privilegiado por su clima y
su ambiente llamado Sanxenxo, que el
“botellón” callejero, en esta villa veraniega, era asunto que de seguir por
tales derroteros, iba a pasar a la historia.
Sin
que esto quiera decir que la supresión de esta moda, como una fiebre del sábado
noche, que tiene encandilada a la Juventud, supusiera el destierro del hábito
pernicioso de la ingestión desordenada del alcohol. Los jóvenes concentrados en
la Villa pontevedresa, tanto oriundos como simples veraneantes, se valen de sus
habilidades para injerir alcohol en multitudinaria compañía mixta, en lugares
donde no se produce la molestia al pacífico vecindario y a aquellos otros que
huyendo del calor de la meseta, se allegan a Galicia en la búsqueda de relax y tranquilidad.
Parece
ser que el Ayuntamiento se ha empleado a fondo y ha logrado mediante una
Ordenanza Municipal la erradicación de cualquier zona urbana, de estas -llamémosles sin afán peyorativo- bandas de bebedores nocturnos; mediante la
aplicación de multas que van desde 200 a 3.000 euros, que deben ser pagadas sin
exención alguna y sin posibilidad de ser sustituidas por trabajos a la comunidad.
La
comprensión de los “botellonistas”
quizás adjetivada por el elevado importe de las multas; de los propietarios de
bares y restaurantes; asociados a comerciantes situados en primera línea de
playa y cuyos establecimientos permanecen abiertos hasta las doce de la noche, se complacen de que su
demarcación viene siendo desde hace un tiempo, zona libre de alcohol, donde las
personas entradas en la madurez y con ellos los mayores, pueden disfrutar sin
estridencias de la placidez del lugar de descanso apetecido.
Cabe
preguntarse pues, ¿cual es la solución alternativa que los jóvenes han hallado
para dar rienda suelta a sus ansias de placer?
Ciertamente
un placer como todos, inefable, pero que
en el tiempo, nos tememos -unidos al coro de los augures- que pueda resultar
por efecto del fenómeno alcohólico,
de infaustas e irremediables
consecuencias.
Parece
que la solución, más estética que saludable, está en concentrarse a una
distancia de un kilómetro, más o menos
de la villa, en el solar de aparcamiento de una discoteca, -terreno privado inaccesible
a la policía municipal- donde
alumbrados por los faros de los coches beben, ríen, y alborotan despreocupados y agrupados en pequeños corros
de ambos géneros; custodiados podríamos decir, por los porteros de la discoteca
a la cual acceden más tarde los económicamente fuertes; convirtiéndose en clientes de la misma.
La
juventud, también por estos pagos, se
defiende, argumentando que los precios de Sanxenxo, lugar de atracción y de
moda de Galicia, son prohibitivos -tanto
como en Madrid, dicen- y que buscan la
forma de disfrutar el ocio, según los cánones actuales.
Los
hosteleros también opinan y a la vez que aplauden la Ordenanza Municipal que
prohibe el botellón, piensan que por
algún resquicio aún se escapa algún grupo perturbador de la normalidad deseada.
Y
finalmente está la opinión de los que sin otro interés particular, ponen en la
balanza el discreto silencio que debe acompañar
la nocturnidad de cualquier enclave veraniego por muy concurrido y
exitoso que sea y el consumo incontrolado de alcohol por esta nueva conjunción
adolescencia-juventud, que inicia su
andadura, sin medir el riesgo a que inconsciente y voluntariamente se somete.
Y
a lo cual desde una de las Fundaciones de Atención a las Toxicomanías como es
la CREFAT de Cruz Roja en la que creemos, nos adherimos.
Y
ello, porque es un hecho demostrado que las intoxicaciones por consumo de
alcohol entre adolescentes, se han duplicado en una década. Y que los
hospitales de algunas autonomías, atienden a cien adolescentes en coma etílico
cada año.
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ACTUACIONES DE LA FUNDACION CREFAT
La
fundación CREFAT nació en el año
1988 y lo hizo para actuar en el campo de la prevención de drogodependencias;
aunque hoy sus señas de identidad, sean los PREMIOS REINA SOFIA, mediante
los cuales se trata de interesar a la sociedad, en el preocupante problema de
la droga.
Premios
hoy si no de todos, si, de muchos conocidos, dada la permanente y puntual
convocatoria de los mismos y la correspondiente y nutrida aportación de
trabajos presentados. Podemos añadir que gozan de un gran prestigio tanto
nacional como internacional.
Premios
que son entregados personalmente y con la solemnidad del propio acontecimiento,
por S. M. la Reina.
Ciertamente,
no se basa en la supuesta exclusiva de los Premios, la única actuación del
Patronato. Pues por la colaboración de los técnicos adheridos, pertenecientes a
la propia Institución de Cruz Roja, se realizan de forma sistemática estudios muy
diversos; facultativos, de nuevas
técnicas, cotejo de datos estadísticos
provenientes de la propia labor de los equipos de Cruz Roja en toda España y de los Organismos
oficiales relacionados con el tema.
Otra
actividad reconocida es la preparación ocasional, de material informativo y de herramientas
destinadas a suplir las carencias de los profesionales relacionados con los
entornos educativos, sociales y laborales en materias de salud; y muy
especialmente imbricados, en lo que afecta al consumo de drogas y en la prevención de conductas
adictivas.
Así,
ha edditado unas herramientas, auténticas
Guías interactivas muy eficaces; -tres DVDs- titulados:
·
“Guía para Mediadores” sobre
prevención de drogodependencias.
·
“De esto Si se habla” sobre la labor de los Educadores y Mediadores
dedicados a intervenir con familias.
·
“El Alcohol y sus colegas” sobre el consumo del alcohol, solo y asociado a
sustancias estupefacientes.
En
el primero de éstos se ponen a disposición de los mediadores, conocimientos
teóricos y prácticos que permiten llevar a cabo intervenciones orientadas a
prevenir los riesgos y
consecuencias que se derivan del uso
indebido de las drogas
En
el segundo DVD se pretende facilitar la labor que realizan los Educadores y
Mediadores dedicados a intervenir con familias preocupadas por evitar el
consumo de drogas entre sus hijos, así como los riesgos y consecuencias que
pueden derivarse de este comportamiento.
En
el tercero, se facilita al Formador el desarrollo de intervenciones que
promuevan el análisis crítico, la reflexión conjunta y el debate colectivo.
Ello, utilizando un lenguaje sencillo con el que se pretende, que los jóvenes,
adquieran elementos de juicio y habilidades para evitar y afrontar problemas
derivados del consumo de sustancias
adictivas.
Se
compone cada uno, de un total de tres módulos, con siete sesiones de trabajo
que muestran al experto,
Objetivos
que permiten situarse en lo que se quiere conseguir.
Actividades
que inducen a actuar, debatir y entrenar.
Contenidos
que facilitan la identificación de errores y ayudan a
corregirlos.
Gráficos
para reforzar el conocimiento y las habilidades adquiridas.
No
se detiene aquí su labor, ya que en el
tiempo y de forma cíclica, viene reuniendo a especialistas implicados en la
incansable tarea de prevención o de reducción del daño, en Jornadas de estudio,
formación, e intercambio de pareceres.
En
el transcurso de este año ha realizado dos Jornadas. Una de ellas con la Unidad
Militar de Emergencias (UME) y la otra, con expertos de Organizaciones y
Organismos; entre los que no podía faltar el Plan Nacional sobre Drogas (pnsd).
Y
además la Fundación CREFAT posee una extensa bibliografía sobre el tema, el
cual abarca muchos y variados aspectos de tan importante asunto.
Y
ya para finalizar, decir que la Fundación CREFAT de Cruz Roja Española, es un
ente vivo y palpitante; atento siempre a
los vaivenes y fluctuaciones de un problema universal que está presente aunque
se muestre erradicable.
Razón
de más, para no ceder en la lucha y redoblar un esfuerzo que aunque a simple
vista pueda parecerlo, en ningún caso resultará estéril.
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Cualquiera
sabe hoy lo que son las drogas y las consecuencias de su uso.
Ni
siquiera, es necesario probarlas. Basta pasearse por la vida con cierta inquietud por lo que nos rodea, junto
al deseo de documentarse y adquirir información; tanto en lo que se refiere a
las denominadas sociales, o permitidas como el tabaco y el alcohol como a las
prohibidas como la cocaína, la heroína, la marihuana, o el cannabis; las drogas
de síntesis y otras como el LSD y las volátiles como los pegamentos al alcance
de los niños.
Y
se sabe, por que aparte de la facilidad informativa que estamos disfrutando, el que más y el que menos, ha pulsado en su entorno de
proximidad, los avatares de alguien que atraído por el indeseable señuelo o
inducido por un próximo, cae en el laberinto de la droga.
Es
curioso observar como el sexo y su consecuencia el embarazo indeseado, que en
la gente joven de hace medio siglo más o menos, era considerado un tabú de
transcendencia familiar muy importante y deshonroso incluso, haya sido
desplazado hoy a un segundo término, por la
manifiesta gravedad de la drogadicción.
El
tener una persona drogodependiente en la familia, rompe totalmente los esquemas
de la convivencia, la estabilidad y la unión familiar. Desequilibra la
economía, desbarata los hábitos y costumbres establecidas y crea en el grupo,
además de una actitud de temor a veces, o de desencanto y defensa,
un sentimiento en el que se mezclan complejos de inferioridad y
culpabilidad.
Naturalmente,
si esta adicción que suele empezar por un aparentemente inofensivo “porro”, no
acaba por provocar en el usuario un irremediable desenlace debido a una
aplicación carente de asepsia, a una adulteración del producto o a una
sobredosis.
Indudablemente
–insistimos- tanto la formación como la educación familiar, son un gran
antídoto para el rechazo de la droga, que no solamente está ahí, dominante, si
no, que se muestra más propicia en tiempo de relax y vacación como el presente.
Por
lo cual, actualmente queremos referirnos a la droga “Doves Red” sobre la cual
ya alertó el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) Muy tóxica, relacionada con casos mortales en
Europa, detectada en las islas Baleares, aunque por el momento, de consumo
minoritario.
Combina
éxtasis con metanfetamina y un nuevo componente de alta peligrosidad. Provoca
hipertensión, hipertermia y elevación del ritmo cardíaco.
Si
la “marcha”, no incita también, a caer en la red de las nuevas drogas sonoras o
digitales -de las que hablaremos otro día- esas dosis auditivas diseñadas para
recrear sensaciones de tridimensionalidad en el cerebro, o lo que es lo mismo,
para imitar los efectos de las drogas tradicionales.
Volviendo
a la fase de iniciación, seguro que muchos padres pondrían las manos en el
fuego por sus hijos en base a esa misma educación recibida. Pero…lo terrible,
lo imprevisible, es la inducción por parte de los pequeños traficantes, que
empiezan por repartir droga gratuita a los no iniciados todavía, o por aquel miembro de la pandilla que aprovecha
la educación inhibitoria a veces de la
pertinente negativa.
O
en el uso de la curiosidad innata del menor adolescente, la cual le induce a
traspasar las barreras del “falso paraíso”. Consideraciones que invitan a
redoblar el esfuerzo preventivo.
Fenómeno
social en toda la extensión de la palabra, por manifestarse, no solamente en el
reducido ámbito de los jóvenes y nuevos consumidores, no solo de alcohol, si no
también de droga estupefaciente, a los que principalmente en aplicación del
principio de reparación del daño hay que
proteger en contra de la dependencia.
Al
margen quedan además sin posibilidad de intervención, aquellos ambientes
sociales adultos donde priva este consumo; añadido por supuesto a otras
substancias a las que se atribuyen falsas
acciones estimulantes todas ellas; por
creer que favorecen la desinhibición y el aumento de la sociabilidad; cuando
realmente no es así.
Ambientes
estos descartados, al nuclearse por
grupos conscientes, reacios a la regeneración y al cambio, pero que constituyen
un ejemplo pernicioso para la joven
sociedad.
Los
vaivenes del consumo de cualquiera de ellas –nos referimos a las drogas-
viene dictado por las modas o las
circunstancias del momento; entre las que están, la facilidad de adquisición
del producto y la situación anímica de
la persona consumidora; amén de otras, capaces de incidir en el problema.
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AMY WINEHOUSE
Realmente
esta colaboración al post de CREFAT debería titularse “Requiem por Amy
Winehouse”, por que Amy, la polémica cantante de soul, la que saltó a la fama tras editar su primer disco titulado Frank en el año 2000, para
entusiasmarnos posteriormente con temas como Black to Black con el que ganó cinco premios Grammy, o su single Rehab, falleció en la
tarde del pasado
sábado a los 27 años, parece ser que –las circunstancias de su muerte quedaron pendientes de confirmación hasta hacerle la
autopsia- después de una corta pero
intensa vida, aunque de plena adicción al alcohol y las drogas.
Por
haber sido hasta ahora una estrella de la canción de primera magnitud no hay
que olvidar que el aluvión informativo
de los medios, es el que aporta los
detalles de su polémica y agitada existencia.
Se
dice, que solamente cuatro días antes fue vista en público en compañía de su
ahijada en el festival iTunes. Y que su
óbito se produce sorprendentemente al mes de la cancelación de los conciertos
europeos de su gira; entre ellos el de Bilbao, tras la actuación irregular que
ofreció a sus fan en Belgrado, al
aparecer en el escenario desorientada e incoherente; hasta el punto
de verse imposibilitada para cantar.
Entre
las opiniones casi todas a favor de Amy destacan las de su padre Mitch que dice que siempre identificó al ex
marido de su hija como el inductor al consumo de drogas y alcohol de la
cantante.
Mientras
Jani, su madre, afirma: “no me sorprendería que mi hija muriera antes que yo,
quizás en un año. De hecho, vemos como se va muriendo poco a poco” y agregó, que ya se había hecho a la idea de su muerte
e incluso se atrevió a preguntarle en que cementerio querría ser enterrada.
Como
todas las artistas geniales era además generosa;
como vino a demostrarlo mediante la colaboración prestada para acentuar el brillo y la popularidad de sus colegas Dufy, Joss Stone, Adele y Lilly Allen, lo que acrecentaba la
simpatía que le demostraba su público y
la benevolencia por su debilidad ante la droga.
Naturalmente
la pérdida de Amy, constituye un doble pesar para sus admiradores entre los que
me incluyo. Que somos los que abrigamos
la esperanza de que la droga, aunque sea en casos puntuales, pueda ser vencida
alguna vez.
Este
es un caso más en el que tenemos que demostrar nuestro sentimiento por el
desenlace de una situación anómala, injustificada e inexplicable; al tiempo que
nos reafirmamos en la negación del acto
indeseable y en la continuación persuasiva de nuestro compromiso.
Este
es mi homenaje personal, a Amy, al tiempo que lo es también el de todos
aquellos que ponen su granito de arena para tratar de ayudar; tanto a quien quiere recibir ayuda, como a quien la rechaza.
Todos
lo sabemos. El alcohol es malo por que de forma artera, amable y silenciosa,
destruye al que lo toma, pese a su legalidad. Y lo peor, es que cuando llega el
apercibimiento es demasiado tarde.
Igualmente,
casi todos lo sabemos si se exceptúan los adolescentes; que los estupefacientes son
malos; por que, además de ilegales, valiéndose
del engaño, obnubilan al sujeto y le incitan
a rodar por la pendiente.
Porque,
el género humano, el que tantas veces tropieza en la misma piedra, se deja
mecer por el pronto y equívoco arrullo.
Amy
Winehouse lo sabía y en su disco Rehab
en cuya interpretación ponía toda el alma,
declaraba a quien quisiera oírle: “no quiero ir a rehabilitación”
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