Más de 18 millones de personas de la región africana del Sahel se enfrentan a una grave crisis alimentaria y sufren ya privaciones severas de alimentación. Los países más afectados son Níger, Chad, Mali, Mauritania, Burkina Faso, Gambia y algunas áreas de Senegal. Una errática estación de lluvias, sequías y plagas de insectos han devastado las cosechas y pueden disparar los índices de malnutrición.
Los índices de malnutrición son habitualmente altos en el Sahel, y afectan fundamentalmente a niños de menos de dos años. Pero estos indicadores se han disparado desde el pasado mes de abril. Si no se toman medidas de forma inmediata, cerca de un millón de niños menores de cinco años estarán en situación de severa malnutrición. La gran mayoría de las familias afectadas se han desprendido ya de sus últimos bienes básicos como el ganado y carecen de excedentes de grano para vender o consumir. Otros factores han contribuido decisivamente a esta grave crisis alimentaria. El precio de los alimentos y del petróleo ha subido drásticamente; en diciembre de 2011 el precio de los cereales en el Sahel ya eran un 60 o incluso un 85 por cien superiores a la media de los últimos cinco años. Las crisis políticas en la región, como el golpe de estado en Mali o las revueltas en el norte de África no han hecho sino agravar esta situación.
Para hacer frente a este contexto y apoyar a los damnificados, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han puesto en marcha una amplia campaña humanitaria en la que participa activamente Cruz Roja Española, que está distribuyendo paquetes alimenticios familiares y forraje para el ganado tanto en Mali como en Burkina Faso y Gambia. En Níger, Cruz Roja Española centra su intervención en la lucha contra la malnutrición infantil, fundamentalmente en la región de Maradi. Al mismo tiempo, la organización humanitaria sigue desarrollando programas en toda la región de seguridad alimentaria y programas integrales que combinan factores como la gestión del agua y la protección medioambiental.
"La situación es muy grave, pero todavía es posible evitar la hambruna en la región si la comunidad internacional y los donantes actúan de forma inmediata", recalca Cristina Domínguez, responsable de Cooperación Internacional para África de Cruz Roja Española.
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"En el corto plazo todo indica que la situación en el Sahel se va a ir agravando mes a mes porque estamos en un periodo crítico, entre la cosecha que acaban de perder y la próxima, que posiblemente no puedan ni sembrar", Así resume la situación a la que se enfrentan cerca de 16 millones de personas en el Sahel la responsable de Cooperación para África de Cruz Roja Española, Cristina Domínguez.
"Las familias se están desprendiendo de sus últimos bienes básicos como el ganado y ya no tienen excedentes de grano ni para vender ni para consumir", insiste la portavoz de Cruz Roja. Urge, por estos motivos, incrementar la distribución de alimentos y de semillas e insumos que permitan a las familias estar preparadas de cara a la próxima cosecha.
Ayuda alimentaria
Ante esta situación, Cruz Roja Española participa activamente en la campaña humanitaria puesta en marcha por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en el Sahel. La institución humanitaria está distribuyendo paquetes alimenticios familiares y forraje para el ganado, tanto en Mali como en Burkina Faso y Gambia, alcanzando a un total de 39.000 beneficiarios. En Níger, Cruz Roja Española centra su intervención en la lucha contra la desnutrición infantil, fundamentalmente en la región de Maradi, una de las áreas más castigadas por la crisis alimentaria, mediante una intervención que beneficia a 14.400 personas.
Al tiempo que lleva a cabo medidas de ayuda humanitaria, Cruz Roja desarrolla en todos los países proyectos de desarrollo que benefician a más de 406.000 personas a través de programas de seguridad alimentaria y de programas integrales que combinan factores como la gestión del agua y la protección medioambiental.
La inestabilidad política en la región no hace más que agravar esta compleja situación. El reciente golpe de estado en Mali ha generado el desplazamiento de miles de personas a países vecinos, obligando a realizar cambios urgentes en el desarrollo de la intervención de Cruz Roja. "La inseguridad tiene un impacto significativo, no solamente como es lógico en la seguridad de los cooperantes, sino en el desarrollo de los programas ya que los desplazamientos masivos complican cualquier intervención humanitaria", indica Cristina Domínguez.
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"Tenemos un compromiso con la población maliense afectada por la crisis alimentaria del Sahel y debemos cumplirlo, pese a la inestabilidad de la región y las dudas sobre los fondos de cooperación para este país". Así lo recalca Cristina Domínguez, responsable de Cooperación Internacional para África de Cruz Roja Española que insiste en que, precisamente, ante situaciones de inseguridad que implican desplazamientos de población, "aumentan las necesidades humanitarias a cubrir".
Por estos motivos, Cruz Roja Española va a intensificar su apoyo a los afectados a través de distribuciones de alimentos para 2.500 familias y forraje para el ganado de unas 5.000 familias. En concreto, en las próximas semanas se procederá al reparto de 150 toneladas de arroz, 1.875 toneladas de sal, 9.375 litros de aceite, 5.625 toneladas de azúcar y 128.750 kilos de alimento para el ganado.
La distribución de estos alimentos, comprados en mercados locales, se realizará a través de la Cruz Roja Maliense. Los tres delegados de Cruz Roja Española enviados a Mali fueron evacuados hace unos días a Senegal, tras el golpe de estado en el país africano.
Actualmente, más de 3 millones de malienses se encuentran en situación de inseguridad alimentaria. Mali es uno de los 6 países del Sahel que han declarado emergencia nacional y han solicitado el apoyo de la comunidad internacional, junto con Burkina Faso, Chad, Mauritania, Níger y Gambia. La crisis afecta también a amplias regiones de Senegal. En total, 13 millones de personas al filo de la supervivencia.
Además de esta ayuda de 'emergencia', Cruz Roja insiste en la necesidad de reforzar la asistencia a largo plazo a través de la diversificación de la producción y el apoyo a la agricultura sostenible; la puesta en marcha de proyectos de rehabilitación medioambiental para mitigar el impacto de la sequía; la mejora de los sistemas de alerta temprana y, en definitiva, la apuesta decidida por la formación de las comunidades locales. "Únicamente así podremos combatir una crisis que puede resultar crónica y evitar una situación como la que ha vivido el Cuerno de África", destaca Cristina Domínguez.
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"Todos los indicadores apuntan a que la situación en el Sahel se agravará alarmantemente durante los próximos meses de junio y julio". Así lo recalca la responsable de Cooperación Internacional para África de Cruz Roja Española, Cristina Domínguez, que recalca la necesidad de intensificar la asistencia alimentaria de forma inmediata, en conjunción con medidas de cooperación a largo plazo. "Ahora estamos reforzando las distribuciones de alimentos y de forraje para el ganado, pero no atajaremos realmente esta situación si no se abordan las razones estructuras que hay detrás de la crisis del Sahel", indica.
Y es que la denominada crisis del Sahel es una grave confluencia de factores estructurales como la pobreza o la falta de acceso a los servicios básicos, unido a hechos recurrentes en los últimos años como las sequías, la baja producción de cereal y forraje o la subida de los precios de los productos de primera necesidad. En resumen, más de 13 millones de personas que se enfrentan a una grave crisis alimentaria en Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania, Níger, Senegal y ahora también, Gambia, que acaba de declarar también la Emergencia Nacional.
"Por estos motivos, aunque estamos a tiempo de evitar una catástrofe en el Sahel similar a la ocurrida en el Cuerno de África, es preciso reforzar la asistencia a largo plazo a través de la diversificación de la producción y el apoyo a la agricultura sostenible, poner en marcha proyectos de rehabilitación medioambiental para mitigar el impacto de la sequía, mejorar los sistemas de alerta temprana y, en definitiva, apostar decididamente por la formación de las comunidades locales; sólo así podremos combatir una inseguridad alimentaria que puede resultar crónica", insiste Cristina Domínguez.
La inseguridad general en la región y, en las últimas semanas, la escalada del conflicto entre tuaregs y gobierno de Mali no hacen sino complicar la atención a los afectados: "Cualquier desplazamiento masivo de población dificulta la gestión de la ayuda y eleva el nivel de crisis", apostilla Domínguez. Mañana parte hacia Mali un nuevo delegado de Emergencias de Cruz Roja Española, que viene a reforzar las delegaciones de la Institución española que ya trabajan codo con codo con la Cruz Roja y la Media Luna Roja de los países del Sahel.
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Tras repetidas sequías en la región, el cinturón del Sahel sigue sufriendo reiteradas crisis alimentarias en la última década. Los efectos de la sequía sumados a otros factores, como la bajada en la producción agrícola, el alza de los precios, la dificultad de acceso a los servicios básicos, inestabilidad en la región, el éxodo rural y la pobreza, han provocado una situación que no ha permitido la preparación y aprovisionamiento para este año.
La consecuencia de todo ello es que más de trece millones de personas están en riesgo de inseguridad alimentaria en toda esta región de África donde se requieren acciones de emergencia inmediatas.
Fuentes oficiales informan que, en Burkina Faso, se estima que cerca del 60% de los hogares no pueden cubrir sus necesidades alimentarias. “En colaboración con la Cruz Roja Burkinabé, desde Cruz Roja Española vamos a centrar nuestra respuesta en tres ejes fundamentales: asistencia alimentaria a las familias más vulnerables, apoyo a la producción agrícola y refuerzo de las capacidades en las comunidades”, señala Pablo Díez de la Lastra, delegado de emergencia de Cruz Roja Española desplazado a este país.
Burkina Faso es uno de los países donde Cruz Roja Española concentra su acción y allí se ha desplazado esta semana un delegado para reforzar la delegación que ya tiene en el país desde hace años. Esta intervención beneficiará a un número estimado de 6.000 personas (1.000 hogares) en el norte del país, a los que se les va a distribuir un paquete alimentario que contiene mijo, arroz, judías rojas, aceite, azúcar y sal. Además, junto a esta ayuda alimentaria a las familias, en 200 hogares se va a distribuir alimentos para el ganado para apoyar la recuperación de los medios de vida.
Esta intervención está financiada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), al igual que las acciones de emergencia que se están llevando a cabo en Malí, donde se están distribuyendo alimentos (arroz, aceite, azúcar y sal) para 7.000 hogares en las regiones de Kayes y Ségou; y en el mes de marzo se van a empezar a distribuir alimentos para el ganado. En Malí, además de a la inseguridad alimentaria, la población se enfrenta a un conflicto en el norte del país que se ha agravado en el último mes y que está causando desplazamientos de población hacia el interior del país y a los países vecinos.
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Cerca de 7 millones de personas del denominado 'cinturón del Sahel' se enfrentan a una grave crisis alimentaria si no se toman medidas de forma inmediata para mitigar los efectos de las lluvias erráticas que están destruyendo cosechas y medios de vida. La situación se ve agravada además por el alto precio de los alimentos en esta región africana. Los países más afectados son Níger, Chad, Mali, Mauritania, Burkina Fasso y algunas zonas de Senegal.
"Las lluvias han sido irregulares, tardías y han terminado antes de lo normal, dando lugar a una caída del 25 por ciento de la producción agrícola en comparación con la temporada pasada", afirma Moustapha Diallo, de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Se teme que la tasa de desnutrición infantil (actualmente por encima del umbral de emergencia del 15 por ciento en varias zonas de Chad y Mauritania) pueda deteriorarse gravemente entre los meses de abril y agosto. Se calcula que 1.025.000 niños menores de cinco años en el Sahel se verán amenazados por la desnutrición aguda severa este año, y hasta 1,6 millones expuestos a la malnutrición aguda.
La Cruz Roja y la Media Luna Roja de los países más afectados han reforzado sus operaciones de seguridad alimentaria para distribuir inmediatamente alimentos y otras ayudas a las comunidades más vulnerables. Cruz Roja Española, que ya apoyaba a estos países a través de programas de seguridad alimentaria, ha comenzado a enviar delegados de emergencia a Níger. "Para ello contamos con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional –AECID-", apunta Íñigo Vila, responsable de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja.
"Los ejes de nuestra intervención se centran en la distribución de alimentos para las personas y el ganado y el reparto de semillas, fundamentalmente en Mali", indica Noemí Muñoz, del Departamento de Cooperación Internacional de Cruz Roja Española.
Mientras se espera la respuesta de la comunidad internacional, las mujeres de las regiones más afectadas han tomado la palabra. "Es asombroso el número de mujeres que se están haciendo voluntarias para apoyar en labores de todo tipo como la preparación de kits de alimentos y otras acciones", resalta Irene Perió, delegada de la Unidad de Comunicación en Emergencias de Cruz Roja Española (UCE) enviada a Mauritania.
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n El 20 por ciento de la población de El Sahel sufre hambre, fundamentalmente en Níger, Chad, Burkina Fasso, Mauritania y Malí n La combinación de pobreza, sequías, cambio climático y vulnerabilidad puede minar la paz y la segurida en una región ya de por si insegura "Ha pasado muchísimo tiempo desde que podía alimentar a mis hijos tres veces al día. La imagen es tan distante que apenas lo recuerdo. Pero ya no lo hacemos desde hace muchos años. Ahora, me siento muy feliz cuando mi familia puede comer una vez al día". Los lamentos de Fatouma Moussa, una mujer de la pequeña aldea de Hamka-Tombo en Níger, son la 'normalidad' de El Sahel, la región que separa el desierto de El Sáhara de las zonas tropicales del sur de África.
Curiosamente, Sahel en árabe significa 'filo', y así es como viven cientos de miles de personas en esta región, sobre el filo permanente de la pobreza, el hambre, el pobre acceso a la educación y la inestabilidad política. Los países de esta región sufren periódicas sequías y crisis alimentarias, debido, en buena medida, al cambio climático. El 20 por ciento de la población de la región sufre hambre, fundamentalmente en Níger, Chad, Burkina Fasso, Mauritania y Malí. La situación puede parecer excepcional, pero para la población de estos países se ha convertido en 'lo normal' y su vida es una lucha diaria frente a la enfermedad, el hambre crónica y la poblre.
La crisis fue especialmente grave en 2010, cuando más de 10 millones de personas, sobre todo mujeres y niños, fueron víctimas de la crisis alimentaria (de ellos, 7.4 millones en Níger, la mitad de su población; 1.7 millones en Chad; 600.000 en Malí y unos 300.000 en Mauritania). Gracias a la intervención humanitaria, "lo peor fue evitado", según el Informe 'Viviendo en el filo. Crisis Alimentaria de El Sahel', de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, "pero cientos de miles de personas continúan sufriendo".
"No se trata sólo de comida", recalca el citado informe. "Esta crisis tiene que figurar en la agenda de agencias humanitarias y de gobiernos que combinen acciones y hagan la diferencia", continúa el documento. Entre las acciones fundamentales, puestas en marcha con dificultades y pocos fondos por parte de la Cruz Roja, figura la realización de programas de asistencia alimentaria para niños malnutridos y sus familias; esfuerzos a largo plazo para mejorar y diversificar los cultivos y los medios de vida, así como el acceso a los mercados; y promoción de los servicios básicos de salud.
"Las distribuciones alimentarias son únicamente una solución a corto plazo; es preciso un acuerdo político a largo plazo para revertir la 'norma' del hambre en El Sahel", concluye el Informe 'Viviendo en el filo. Crisis Alimentaria de El Sahel'.
La situación en el Sahel y en el Cuerno de África es una lucha diaria contra el hambre, la enfermedad y la pobreza. © CRE
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