Una de cada tres personas mayores han ayudado por primera vez a algún familiar en los últimos dos años
n 7 de cada 10 personas mayores han visto disminuir su capacidad de ahorro, por el encarecimiento de los precios o por tener que ayudar a su entorno familiar.
n El 13% de las personas encuestadas ha dejado de recibir alguna ayuda de su entorno social y familiar.
n 7 de cada 10 personas piensan que esta crisis es más grave que las anteriores y están angustiadas por su futuro y por el de sus hijos. Creen que las generaciones más jóvenes vivirán peor por el deterioro del Estado del Bienestar.
El apoyo de las personas mayores constituye un pilar de contención imprescindible para paliar el impacto social de la crisis sobre su entorno familiar. Según el tercer estudio del Observatorio de Vulnerabilidad de la Cruz Roja en Cataluña, una de cada tres personas mayores usuarias de la institución humanitaria han ayudado por primera vez a algún familiar durante los últimos dos años.
Bajo el título “El impacto de la crisis en las personas mayores”, el presidente de la Cruz Roja en Cataluña, Josep Marquès, ha presentado el estudio este jueves, 14 de junio, en la Casa del Mar de Barcelona durante la III Conferencia Técnica de Crisis de la Cruz Roja en Cataluña. Para realizarlo, el Observatorio de Vulnerabilidad ha encuestado a 674 personas mayores de 65 años usuarias de la Cruz Roja entre mediados de marzo y finales de abril.
Las personas encuestadas corresponden a todos los proyectos y servicios de la Cruz Roja dirigidos a las personas mayores (que el año pasado atendieron a 45.031 usuarios) y 164 de ellas son usuarias de proyectos de lucha contra la pobreza como los kits de apoyo social o el Programa de Alimentos. Las mujeres viudas de 70 a 80 años representan el perfil mayoritario entre las personas encuestadas, el 60% de las cuales viven acompañadas y el 40% solas.
Una de las principales conclusiones del estudio es que se están invirtiendo los flujos de solidaridad intergeneracional propios del Estado del Bienestar, por los cuales las generaciones más jóvenes contribuyen al bienestar de las personas mayores financiando el sistema de pensiones. Según el Observatorio de Vulnerabilidad, ahora son cada vez más las personas mayores las que apoyan a las generaciones más jóvenes. Del total de personas encuestadas, un 20% presta ayuda económica a sus hijos, un 10% les proporcionan ayuda alimentaria y un 6,5% ha acogido a algún familiar en casa. Por eso, el estudio de la Cruz Roja remarca que cualquier medida o política pública referente a las personas mayores también puede tener repercusiones sobre el resto de la red familiar y social.
El apoyo que han tenido que prestar a sus hijos y familiares y, sobre todo, el encarecimiento de los precios, explican que haya disminuido la capacidad de ahorro de 7 de cada 10 personas mayores. Por eso, el 57% de las personas encuestadas dicen estar muy o bastante afectadas por el contexto económico actual, a pesar de que, a diferencia de otras franjas de edad, el 65,7% vive en una vivienda de propiedad y el 90% cuenta con una pensión que le proporciona una fuente de ingresos fijas. El tramo que va de los 550 a los 900 euros de ingresos mensuales concentra el mayor grupo de personas encuestadas y representa el 36% del total.
Las personas mayores con un perfil más vulnerable son las usuarias de los proyectos de lucha contra la pobreza (Grupo de Pobreza), entre las cuales el 90% recurre a la Cruz Roja para recibir ayuda alimentaria. Aún así, el impacto de la crisis económica se está extendiendo cada vez más entre los usuarios de todos los programas de personas mayores y atención a la dependencia de la Cruz Roja, un 11% de los cuales ha solicitado ayuda alimentaria o básica durante el 2011.
El impacto de la crisis económica tiene consecuencias sobre la alimentación, puesto que, a pesar de que un 78,2% del total de personas encuestadas sigue una alimentación variada, el 19% no puede comprar con regularidad ni pescado ni carne. Además, en el caso del Grupo de Pobreza, la mitad no puede comprar habitualmente fruta, verdura o lácteos.
Las medidas de ahorro adoptadas por las personas mayores también las ha privado de productos o servicios fundamentales para su calidad de vida. Un 30% no puede ir al dentista o a revisarse la vista, porcentajes que se elevan por encima del 50% entre los beneficiarios de los proyectos de lucha contra la pobreza.
Otro fenómeno frecuente entre las personas encuestadas es la pobreza energética. Del conjunto de personas encuestadas, un 25% no pueden mantener su hogar a una temperatura adecuada (un 54,3% en el Grupo de Pobreza). En estas circunstancias, la mayoría de personas encuestadas, hasta el 80%, tampoco pueden permitirse ningún gasto en ocio y ocio.
Un 13% ha dejado de recibir alguna ayuda en los últimos dos años
A pesar de las dificultades que están sufriendo las personas mayores, un 13% ha dejado de recibir alguna ayuda durante los últimos dos años (el 31% en el Grupo de Pobreza). No obstante, el 44% de las personas mayores sigue contando con la ayuda de sus hijos, o bien de los servicios sociales. Un 50% recibe apoyo económico, el 20% ha ido a vivir en casa de algún familiar y la misma proporción recibe ayuda de la administración pública.
En cuanto a sus perspectivas de futuro, 7 de cada 10 personas mayores están angustiadas sobre cuál será su situación y la de sus familiares y consideran que esta crisis es peor que las que han vivido anteriormente. Las personas mayores perciben que, a consecuencia de la ruptura del progreso social y el deterioro el Estado del Bienestar, sus hijos y nietos vivirán peor que ellos.
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